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Resultaten voor 'thomas hardy'

11 resultaten
  1. The Woodlanders
    1. Thomas , Hardy

    The Woodlanders

    Grace Melbury, daughter of a rich local wood-trader, has been raised beyond her family through years of expensive education. Coming home, she finds herself pulled between her love for her childhood friend Giles Winterborne, and the allure of the enigmatic Doctor Fitzpiers. Giles and Edgar have their own admirers too, and the backdrop of the bucolic pastures and woodlands of an impressionistic take on south-west England provides the perfect setting for their story.The Woodlanders was commissioned by Macmillan's Magazine in 1884, and was serialized and later published as a novel in 1887. The story's themes of infidelity and less-than-blissful marriage were unusual for the time and drew ire from campaigners, but on its publication it garnered immediate critical acclaim. Thomas Hardy later regarded it as the favorite of his stories, and it's remained perennially popular as a novel and as a series of adaptations to theatre, opera and film.

    € 22,00
  2. The Mayor of Casterbridge
    1. Thomas , Hardy

    The Mayor of Casterbridge

    Like many of Hardy's novels, The Mayor of Casterbridge is set in the fictional county of Wessex in the mid 1800s. It begins with Michael Henchard, a young hay-trusser, drunk on rum, auctioning off his wife and baby daughter at a village fair. The next day, overcome with remorse, Henchard resolves to turn his life around. When we meet Henchard eighteen years later, temperance and hard work have made him wealthy and respectable. However, he cannot escape his past. His secret guilt, his pride, and his impulsive temper all serve to sabotage his good name.The Mayor of Casterbridge was published in 1886, first as a magazine serial and then later that year as a book. It is perhaps most noteworthy for the psychological portrait of Michael Henchard, a tragic character who remains sympathetic while simultaneously being deeply flawed. Typical of other Hardy novels, it also vividly depicts life in the rural countryside at that time.

    € 22,00
  3. Far from the Madding Crowd
    1. Thomas , Hardy

    Far from the Madding Crowd

    Far from the Madding Crowd was Thomas Hardy's fourth novel and was completed in 1874. It was originally serialized in Cornhill Magazine and was quickly published in a successful single volume.Hardy described Wessex as "a merely realistic dream country" and so it is in Far from the Madding Crowd, where an idyllic view of the countryside is interrupted by the bitter reality of farming life. The novel is the first that Hardy sets in fictional Wessex; he quickly realised that setting novels there could be a money-earner that would subsidise his poetry-writing ambitions.Gabriel Oak, the faithful man and aspiring farmer; Bathsheba Everdene, the young and independent lady farmer; William Boldwood, the lonely neighbour; and Sergeant Troy, the dashing military man, all lead intertwined lives which are full of love and loss.

    € 22,00
  4. Jude the Obscure
    1. Thomas , Hardy

    Jude the Obscure

    Jude the Obscure was first published in its complete form in 1895, just after finishing its serial run in Harper's Magazine. At the time, its unconventional and somewhat scandalous themes earned it widespread criticism and condemnation. In the 1912 "Wessex Edition," Hardy appended a postscript to the book's preface in which he stated that the outrage ultimately abated with no lingering effect other than "completely curing me of further interest in novel-writing." Indeed, Jude was to be Hardy's last novel.The story chronicles the life of Jude Fawley, an orphan boy of unremarkable birth or means, growing up in the small farming village of Marygreen in Hardy's fictional version of Wessex, England. From an early age, Jude determines to chart the course of his life by the stars of learning and scholarship, but he very quickly discovers just how little interest the society of his time would take in the grand ambitions of a young man of so humble an origin. Without proper guidance and limited resources, his progress is slow and arduous. And when he discovers the existence of his cousin, the charming Sue Bridehead, it is nearly abandoned altogether in favor of an almost obsessive pursuit.The novel proceeds to trace the lives of Jude and Sue as they become locked in a struggle both against themselves and the conventions of their times. Lofty ideals clash with harsh realities; grand pursuits fall prey to darker aspects of human nature. Characters are complex: at times spiteful, selfish, or self-destructive. Hardy, however, remains very subtle in his portrayal of these tragic figures and their flaws. The effect is to render them convincingly human. Ultimately, Jude is an unhappy tale of unfulfilled promise that is rarely told, and rarely told so well.

    € 22,00
  5. Un Grupo de Nobles Damas
    1. Thomas , Hardy

    Un Grupo de Nobles Damas

    King¿s-Hintock Court (dijo el orador, consultando sus notas) es, como todos sabemos, una de las mansiones más imponentes de las que dominan nuestro hermoso Blackmoor o Blakemore Vale. En la ocasión particular que me dispongo a referir se alzaba este edificio, como siempre, en el silencio perfecto de una noche serena y clara, iluminada únicamente por el frío fulgor de las estrellas. Sucedió un invierno de hace mucho tiempo, cuando el siglo XVIII apenas había pasado de su primer tercio. Norte, sur y oeste, todas las ventanas cerradas, todas las cortinas corridas; sólo una ventana del flanco este de la planta superior estaba abierta y una muchacha de unos doce o trece años se encontraba inclinada sobre el alféizar. Bastaba verla para comprender que no se había asomado a contemplar el paisaje, pues se cubría los ojos con las manos. Se hallaba la muchacha en la última de una serie de habitaciones, a las que sólo se accedía a través de un amplio dormitorio anexo. Llegaban de esta estancia las voces de una disputa, mientras el resto de la mansión se sumía en el silencio. Para no oír aquellas voces la muchacha había salido de la cama, se había cubierto con un manto y asomado a respirar el aire de la noche.

    € 17,90
  6. La Bien Amada
    1. Thomas , Hardy

    La Bien Amada

    Una persona muy distinta de los habituales transeúntes de la localidad escalaba el escarpado camino que conduce a través del pueblecillo costero llamado Street of Wells, y forma un pasillo en aquel Gibraltar de Wessex, la singular península, un tiempo isla y todavía así denominada, que se adelanta como una cabeza de pájaro en el canal inglés. Está enlazada con tierra firme por un largo y angosto istmo de guijarros «arrojados por la furia del mar» y sin igual en su clase en Europa. El caminante era lo que su aspecto indicaba: un joven de Londres, de cualquier ciudad del continente europeo. Nadie podía pensar al verle que su urbanidad consistiera solamente en el vestir. Iba recordando con algo de execración que tres años enteros y ocho meses habían transcurrido desde la última vez que visitó a su padre en aquella solitaria roca donde nació, y todo aquel tiempo lo había invertido en diversas y opuestas camaraderías entre gentes y costumbres mundanas. Lo que le parecía usual y corriente en la isla cuando en ella vivía, le resultaba extraño e insólito después de sus últimas impresiones. Más que nunca semejaba el paraje lo que, según se decía, fue en otro tiempo la antigua isla de Vindilia y la Morada de los Honderos. Ya no eran para él familiares y habituales ideas la altísima roca, las casas sobre casas, los umbrales de la que en cada una se alzaban al nivel de la chimenea antevecina, los jardines que por una de sus tapias colgaban mirando al cielo, las hortalizas que crecían en parcelas al parecer casi verticales, y la compacticidad de toda la isla como un recio y único bloque calizo de cuatro millas de longitud. Todo ahora deslumbraba con sin igual blancura, en contraste del coloreado mar, y el sol relumbraba sobre las infinitas estratificaciones de las paredes de oolita,

    € 17,90
  7. El Alcalde de Casterbridge
    1. Thomas , Hardy

    El Alcalde de Casterbridge

    Un atardecer de finales de verano, antes de que el siglo XIX completara su primer tercio, un hombre y una mujer jóvenes, ésta con un niño en brazos, se aproximaban caminando al pueblo de Weydon Priors, al norte de Wessex. Iban vestidos con sencillez, aunque la espesa capa de polvo acumulada en el calzado y la ropa tras un viaje evidentemente largo pudiera dar la impresión de que iban mal vestidos. El hombre era gallardo, de tez morena y aspecto serio, y el perfil de su cara tenía tan poca inclinación que parecía casi recto. Llevaba una chaqueta corta de pana, más nueva que el resto de su indumentaria, que consistía en un chaleco de fustán con botones de cuerno blancos, pantalones hasta la rodilla del mismo paño, polainas marrones y un sombrero de paja recubierto de brillante lienzo negro. A la espalda, sujeto con una correa, llevaba un capacho, por uno de cuyos extremos sobresalía el puño de una cuchilla de cortar heno y en cuya abertura se veía también un berbiquí. Sus andares, firmes y acompasados, eran los de un campesino hábil, muy distintos de los arrastrados y desgarbados del peón común; con todo, en la manera de levantar y plantar cada pie había una indiferencia tozuda y cínica, muy peculiar, que se manifestaba además en los pliegues del pantalón, que pasaban con regularidad de una pernera a otra conforme avanzaba.

    € 21,90
  8. Jude El Oscuro
    1. Thomas , Hardy

    Jude El Oscuro

    El maestro se marchaba del pueblo y todo el mundo parecía sentirlo. El molinero de Cresscombe le había prestado su pequeño carro blanco y entoldado y el caballo para transportar sus enseres a su ciudad de destino, a unos treinta y dos kilómetros de distancia, ya que el vehículo en cuestión ofrecía sobrada capacidad para ese traslado. La vivienda de la escuela había sido equipada por la administración, y el único trasto engorroso que el maestro poseía, además del cajón de libros, era un piano vertical que había comprado en una subasta el año en que pensó aprender música instrumental. Aunque, pasado el primer entusiasmo, jamás adquirió soltura alguna para tocar, y la dichosa compra se había convertido en una constante molestia cada vez que cambiaba de casa. El párroco, a quien no le gustaba el espectáculo de las mudanzas, se había ausentado durante todo el día. No tenía intención de regresar hasta el atardecer, cuando el nuevo maestro hubiera llegado, estuviera instalado y todo discurriera normalmente otra vez.

    € 24,90
  9. El Regreso del Nativo
    1. Thomas , Hardy

    El Regreso del Nativo

    Se aproximaba la hora del crepúsculo de un sábado de noviembre, y la vasta extensión de ilimitado erial conocida por el nombre de Egdon Heath se entenebrecía por momentos. Allá en lo alto, la cóncava extensión de nubes blanquecinas que cubría el cielo era como una tienda que tuviera por suelo todo el páramo. Como el firmamento estaba revestido por ese pálido velo y la tierra por la más oscura vegetación, el punto en que ambos se encontraban en el horizonte quedaba claramente definido. Debido a ese contraste, el páramo había adoptado el aspecto de un adelanto de la noche que se hubiera apropiado del lugar antes de la llegada de su hora astronómica: la oscuridad se había adueñado en un alto grado de la tierra, mientras que el día perduraba distintamente en el cielo. De mirar a lo alto, un cortador de aulaga se habría sentido inclinado a seguir su trabajo; de mirar hacia abajo, habría decidido terminar con el haz que tenía entre las manos e irse a casa. Los distantes confines del mundo y del firmamento parecían ser una división del tiempo, además de una división de la materia. La superficie del páramo, por su solo aspecto, le añadía media hora a la tarde; de manera similar podía retrasar el alba, entristecer el mediodía, anticipar la fiereza de tormentas apenas constituidas e intensificar la opacidad de una medianoche sin luna hasta hacerla motivo de miedos y temblores.

    € 24,90
  10. Los Habitantes del Bosque
    1. Thomas , Hardy

    Los Habitantes del Bosque

    El paseante que por nostalgia siga la carretera abandonada que une en línea casi recta, como un meridiano, la ciudad de Bristol con la costa sur de Inglaterra se encontrará durante la segunda mitad del viaje cerca de unos extensos bosques salpicados de manzanares. Allí los árboles, ya sean maderables o frutales, proyectan luces y sombras sobre los arbustos que flanquean la vía convirtiéndolos en jirones. Sus ramas bajas se extienden por encima del camino, en cómoda horizontalidad, como si pudieran tenderse sobre el aire frágil. En un punto cercano a las faldas de Blackmoor Vale, donde ya se avista a unos cuatro o cinco kilómetros la prominente cima de High-Stoy Hill, el camino queda cubierto por la gran cantidad de hojas que cae de los árboles con la llegada del otoño. Cuando los días se vuelven más oscuros en ese lugar solitario, regresan a la mente del ocioso los numerosos cocheros alegres (ahora ya difuntos) que pasaron por la carretera, los pies ampollados que la recorrieron y las lágrimas allí derramadas.

    € 24,90
  11. Tess de D'Urberville
    1. Thomas , Hardy

    Tess de D'Urberville

    Cierto anochecer de fines de mayo, un hombre de edad mediana que venía de Shaston caminaba con rumbo a su casa situada en el pueblo de Marlott, en el vecino valle de Blackmore o Blackmoor. Tenía el hombre unas piernas bastante flacas y con propensión a torcerse, al echar el paso, un poco hacia la izquierda. De cuando en cuando inclinaba vivamente la cabeza, como si se afirmara en alguna opinión, aunque no iba pensando en nada. Colgaba de su brazo una cesta vacía, de las que se emplean para llevar huevos, y se cubría la cabeza con un sombrero con un punto muy desgastado en el borde, donde al quitárselo rozaba con el pulgar. A mitad de su trayecto hubo de encontrarse con un cura viejo que iba caballero en una yegua gris, tarareando una de esas tonadillas que sirven para aliviar el tedio del camino. ¿Buenas noches tenga usted ¿dijo el hombre de la cesta. ¿Buenas se las dé Dios, sir John ¿le respondió el cura. El viandante siguió su camino, pero luego que hubo andado unos pasos, se volvió y dijo: ¿Oiga usted, señor, y usted dispense, pero el último día de mercado nos encontramos también en este mismo sitio y a esta misma hora, y recuerdo que yo le dije a usted: «Buenas noches», y que usted me contestó: «Dios se las dé a usted muy buenas, sir John», lo mismito que ahora.

    € 24,90